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domingo, 10 de mayo de 2015

Pronunciamiento "Día del Periodista"

“Colectivo Benjo Cruz”

Por un 10 de mayo de cambio

El “Colectivo Benjo Cruz”, a tiempo de celebrar el Día del Periodista, remarca que este 10 de mayo de 2015 encuentra a los trabajadores de la prensa de Bolivia en la disyuntiva de continuar defendiendo intereses, políticos, económicos, sociales y hasta de casta, de quienes quieren mantener el orden establecido o liberarse política e ideológicamente y tomar la decisión de sumarse militantemente al Proceso de Cambio, su consolidación y radicalización.

Ante la ilegalidad e ilegitimidad de las organizaciones gremiales y las mal llamadas asociaciones académicas, el “Colectivo Benjo Cruz” emite un saludo revolucionario y convoca a los periodistas, camarógrafos, fotógrafos, comunicadores populares y personal administrativo de los medios de comunicación, a reflexionar y asumir una posición concreta ante la decisión mayoritaria del pueblo boliviano de buscar su liberación.

La actual coyuntura política ya superó las directrices de las doctrinas liberales de hacer comunicación para “informar, educar y entretener” y exige un posicionamiento político para acompañar a los movimientos sociales que están luchando por ratificar su liberación.

Esta confrontación no sólo es política, económica y social, sino, sobre todo, mediática; es por eso que vemos todos los días como la prensa reaccionaria ataca y cuestiona sin razonamiento alguno y violando todos los preceptos del buen periodismo, al gobierno del presidente Evo Morales.

Esta prensa coludida con los empresarios de la comunicación utilizan los conceptos de la libertad de expresión, de información y de prensa para tratar de adormecer al pueblo tergiversando la realidad en función de sus intereses. 

A ellos no les interesan los salarios de hambre que perciben periodistas y se oponen, por ejemplo, al seguro de vida “Hermanos Peñasco” que beneficia a los trabajadores de la prensa, mientras tratan de mostrar una imagen distorsionada de Bolivia, tanto a nivel nacional como internacional.

Del mismo modo, este 10 de mayo encuentra a Bolivia con la plena vigencia de los derechos de comunicación, información, libertad de expresión, de opinión, rectificación, réplica y el de emitir libremente las ideas, por cualquier medio de difusión, si censura previa; ejercidos por todos los bolivianos, en parte, gracias a la apertura de los espacios de difusión de forma democrática: 33% para el Estado, 33% para los privados, 17% para los sectores comunitarios y 17% para los pueblos indígena originario campesinos y las comunidades interculturales y afrobolivianas. (Ley General de Telecomunicaciones, Tecnologías de la Información y Comunicación del 8 de agosto de 2011)


martes, 20 de mayo de 2014

REBELDE Y CONTUMAZ

El Deshabitado

Martes, marzo 26, 2013 

De vez en cuando los milagros se concretan. El pasado 21 de marzo de 2013, la Federación de Trabajadores de la Prensa de La Paz (FTPLP) logró histórica sentencia que declara a un empresario de la comunicación “rebelde y contumaz”, además de señalar su “arraigo y emisión de orden de apremio” dentro de un proceso seguido por “apropiación indebida y abuso de confianza” al no transferir los aportes de los asalariados, por más de 10 años, a las AFPs.

Hay diversas formas de coartar, limitar y hasta eliminar la libertad de expresión y el derecho a la comunicación. Entre las más perversas e innobles, está esta figura, que no es otra cosa que quedarse con el dinero de los trabajadores y lucrar e incrementar el patrimonio empresarial-familiar en desmedro de los asalariados, impidiéndoles una justa y digna jubilación.

En la lista de esta clase de abusos, control y manipulación de los periodistas podemos inscribir: bajos sueldos, no pago de dominicales, del quinquenio, de horas extras, del bono de transporte, de refrigerio, del trabajo nocturno, la no dotación de material mínimo para cumplir la responsabilidad de informar, cancelación tardía de salarios e incumplimiento en el depósito de los aportes patronales para la atención médica en la Caja Nacional de Salud.

A esta lista del oprobio hay que añadir, la constante amenaza que se realiza, directa e indirectamente, en algunos medios de comunicación, sobre la estabilidad laboral. En algunos casos, la sola existencia de uno ya es una transgresión a la línea editorial y política de la empresa periodística.

“Cuando entraste sabías a dónde te estabas metiendo”, grita el silencio de las redacciones y la mirada de los jefes y los empresarios. En semejante clima y con esas condiciones de trabajo, cómo puede el periodista concentrarse en realizar una buena redacción, si sabe que mañana puede ser despedido; está obligado a callar y soportar todo porque no hay fuentes de trabajo.

Esta condición de semiesclavitud llega al extremo de “prohibir a la familia enfermarse porque ni la Caja tenemos y menos pensar en la jubilación o el beneficio del quinquenio”.

En anteriores gestiones, la FTPLP ya denunció estos atropellos al punto de inscribir en todos sus documentos que “no hay libertad de expresión sin estabilidad laboral ni democracia alguna sin libertad de expresión y derecho a la comunicación”.  Lamentablemente, y sin que exista motivo alguno, el lema fue retirado, también arbitrariamente.

Más allá de ese error, la lucha por la vigencia de los derechos laborales es también la lucha por la vigencia plena de la libertad de expresión y el derecho a la comunicación; particularidades que son olvidadas por los periodistas de escritorio y, por supuesto, los empresarios de la comunicación. ¿Qué dirá ahora la Asociación Nacional de la Prensa? ¿Se quejará a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)?

No hay duda que es una buena noticia, pero el trabajo para la FTPLP no ha concluido tiene que hacer respetar los derechos de sus afiliados y hacer cumplir la normativa nacional.


Sería algo muy positivo que el “rebelde y contumaz” sea detenido hasta que deposite el dinero de sus empleados en sus correspondientes cuentas de las AFPs e inclusive pague la renta que esas sumas produjeron y de las cuales se benefició arbitrariamente cometiendo el delito de “apropiación indebida y abuso de confianza”.

MAR