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jueves, 5 de febrero de 2015

Ciudades hermanas

El Deshabitado

Martes, 3 de febrero de 2015

La implementación de seis nuevas líneas de transporte por cable (teleférico) entre las ciudades de La Paz y El Alto nos vuelve a demostrar que ambas urbes son hermanas y que su desarrollo y futuro depende de esa toma de conciencia histórica, cultural, social, económica y política.

Los paceños debemos dejar de lado mezquindades y demostrar, al resto del Estado,que el destino de las dos ciudades está íntimamente ligado al desarrollo del occidente del Estado y que, inclusive, la incidencia de Bolivia en el Pacífico depende de esta variable geopolítica.

El acierto gubernamental de instalar nuevos teleféricos entre La Paz y El Alto debería ser entendido en ese sentido y aprovechado por los candidatos a la Gobernación y a las dos alcaldías paceñas para ligar diferentes problemáticas ciudadanas, (en este caso, el transporte), llegar a la metropolización de todas las comunas chucutas, las del altiplano, de los valles y las del norte de nuestro departamento, y avanzar hacia el norte chileno y sur peruano; como ya lo estamos haciendo con lo que ahora se denomina diplomacia de los pueblos.

Las autoridades y vecinos de ambas urbes tenemos que pensar como paceños antes que como moradores de dos ciudades vecinas. Somos dos ciudades hermanas cuya vida, desarrollo y futuro de cada una de ellas depende de lo que haga la otra.

Entre dos ciudades

Entonces, tres de las nueve líneas del teleférico unen las ciudades indicadas, una circulará exclusivamente por El Alto, en tanto que las restantescinco lo harán en la sede de Gobierno.

En ese sentido, las alcaldías de La Paz y El Alto deberán coordinar tareas y compatibilizar el transporte de modo que, en primera instancia, las rutas de los Pumakataris y Sariris, se complementen con las tres líneas de teleféricos que llegarán-saldrán de sus jurisdicciones.

Luego habrá que reorganizar y ordenar a los empresarios privados del transporte para que sus movilidades (micros, buses, minibuses y hasta carrys) presten un “servicio” ordenado y digno a la población de ambas ciudades complementándose con las nueve líneas de teleféricos.

Esta titánica tarea precisa de la decisión política de la Gobernación y de las dos comunas, dejando de lado pequeñeces, intereses y cálculos políticos.

Pensar en el futuro

Hay que aprovechar esta oportunidad para continuar facilitando el desarrollo y movimiento económico entre ambas urbes, con medidas como la desconcentración del transporte interdepartamental construyendo cuatro mega terminales de buses para los que viajan a los Yungas, hacia la zona del lago Titicaca, los que van a Oruro y al interior del país, por esa vía.La cuarta mega terminal tiene que estar en la zona sur de la ciudad de La Paz al inicio de la nueva carretera que unirá La Paz y Cochabamba por la zona de los valles. 

De forma paralela se tiene que construir, y el presidente Evo Morales está consciente de ello, mega aeropuertos para las ciudades, por ahora, del eje troncal, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. El de El Alto (del departamento de La Paz) tendría que trasladarse a Laja.

Por lo tanto, habrá que pensar en nuevas carreteras de por lo menos, cuatro carriles, para que desde El Alto se llegue hasta Laja sin problemas y lo propio desde la sede de Gobierno. Esto es más sencillo en la vecina ciudad, pero en La Paz habrá que pensar en soluciones ingeniosas como la construcción de una vía que desde la zona sur suba por la ladera este, se una a la avenida Periférica y llegue, directamente, más allá de la zona del río Sekhe hasta la nueva terminal aérea de Laja evitando el congestionamiento en La Ceja.

Aún más, es imperioso retomar la idea de “Puerto Seco” para la ciudad de El Alto, mientras que La Paz tendrá que especializarse en ser sede de Gobierno, ofrecer, servicios y estudios universitarios de excelencia.

Todos y cada uno de estos temas, tienen que ser ampliamente desarrollados y situados en la agenda paceña y nacional.

MAR

martes, 3 de junio de 2014

El miedo obliga a razonar

El Deshabitado

Viernes, marzo 7, 2014

El ser humano, siempre tuvo, tiene y va a tener miedo de diversos aspectos de su sino como raza, pero también tiene temor de cosas que le rodean y se suceden cotidianamente como del silencio y dialécticamente del exceso de ruido. Mira el cielo y un relámpago y un trueno lo sobrecogen o basta que se lo abandone en la selva, el altiplano o el mar para que vuelvan sus sentimientos más atávicos y contra su voluntad comprenda que es un ser insignificante ante la grandeza y el infinito de la naturaleza y tenga miedo.

Y aún dentro de las grandes ciudades, que no son otra cosa que unas selvas de cemento, el ser humano sigue viviendo un miedo muy natural y sano que le obliga a cuidarse y no perder la razón.

En lo personal y desde pequeño mi señora Madre me remarcaba que siempre hay que tener miedo del agua, el fuego y el viento “porque pueden enojarse”. Ahora tengo muchos años y sí, tengo miedo de muchas cosas.

Estos días volví a sentir miedo y temor, esta vez político, al ver las fotografías del jefe de “los sin miedo” y del líder del Movimiento Demócrata Social estrechándose sus manos y sonriendo para las cámaras de los periodistas que, ¿tienen responsabilidad?, no cuestionan ni preguntan, sólo aceptan lo que les dicen y listo.

Ya sé, y lo viví, que en política todo es posible, que se pueden cruzar los ríos de sangre sin mayores problemas; que el tercero sea ungido como el primero; que los delitos sean aceptados como simples errores, “que no estamos dentro ni fuera del gobierno, sino todo lo contrario”; que en el pasado el banzerismo haya ganado unas elecciones en los centros mineros y que el dictador lave la sangre de sus manos y logre ser presidente constitucional y democrático de Bolivia.

También sé que el maletín negro puede cambiar todo y que inclusive se puede construir una gran vía sobre la cloaca en que hemos convertido al Choqueyapu.

Últimamente aprendí que, en el afán de sumar, se puede dialogar con los verdugos de ayer, olvidando el pasado, pero ver al abogado y alcalde sin miedo abrazarse con el racista, separatista y odiador de todo lo que significa el occidente del Estado, además de miedo me causo aversión.

¿Cómo es posible ser “socio” de ese individuo que por política entiende el insulto? o ¿acaso no es el mismo que dijo eso de la raza maldita, del separatismo y racismo?

No entiendo los factores que obligan a los sin miedo a buscar amistades políticas con sus némesis: ¿será que mi amigo Juan, tiene miedo del paso del tiempo y quiere jugar sus últimas cartas políticas no importando con quienes esté sentado?; ¿son los altos intereses de la Patria, los que le obligan buscar esa clase de socios políticos o es que para derrotar al MAS y al presidente Morales no importan los medios sino el fin? Aún así, no hay que olvidar que en política hay algunas sumas que restan y que el tiempo político no es similar al tiempo real.

¿No era mejor mantener la identidad política, consolidar el liderazgo en la sede de Gobierno, avanzar a las laderas y área rural del departamento de La Paz, además de seguir construyendo, con algo de miedo, un proyecto político que rompa los linderos del Chuquiago Marka y, por lo menos, tratar de convertirse en un líder nacional?, el resto vendría por inercia acompañado por un buen marketing político.

¿No está poniendo en riesgo todo lo que hizo cuando desde la comuna paceña recuperó la esperanza, la institucionalidad, el trabajo digno y el afán de hacer las cosas bien?

¿Cree, por ventura, que los paceños le perdonarán semejante desatino, no teme perder soga y cabrito? Ya las luces rojas se encendieron cuando en Sucre dijo que hay que revisar el tema de la capitalidad; el león, la alpaca, la vicuña, el cóndor y el Illimani, además de otros apus y achachilas fruncieron el seño y le lanzaron una mirada de sorpresa, curiosidad y advertencia.

En determinada coyuntura, es muy arriesgado jugarse el todo por el todo y los sin miedo deberían analizar con más criterio lo que les están susurrando algunos medios de comunicación, varios periodistas, politólogos y comentaristas interesados en “mover la vida política nacional”, porque puede que los estén impulsando a la pérdida de su identidad, legalidad y legitimidad política, precisamente donde creen que es su fuerte, la ciudad y la clase media de La Paz.


Caso contrario, situación que también puede suceder, si se impone nuevamente el cínico y descarado pragmatismo político, creo que realmente “jodidos, jodidos estamos todos”.
MAR

¡BLOQUEOS!

El Deshabitado

Sábado, enero 4, 2014

Décadas atrás, el bloqueo de caminos era una última y desesperada medida del pueblo para sensibilizar y hasta derrocar, al poder establecido, era el grito que acompañaba las heroicas acciones de los asalariados cuando iniciaban las presiones contra el gobierno dictatorial de turno, pero luego, como casi todas las cosas, idearios y paradigmas, fue asumido por la derecha y utilizado en sus aventuras como en el golpe civil prefectural, las intentonas separatistas, el racismo que se ejerció contra los campesinos en Sucre, el asalto a la Constituyente, las huelgas de hambre de los “clase medieros de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz, además del movimiento de los pañuelitos blancos.

Hoy es utilizado como aguerrida bandera por los empresarios del transporte que amenazan a los ciudadanos de todo el Estado con un bloqueo de caminos nacional y un paro indefinido “para imponer” el incremento en los precios de los pasajes a todo nivel, desde los interdepartamentales hasta los urbanos en nuestras ciudades. Verdaderamente es un sin propósito.

Estos empresarios privados pretenden imponer su voluntad e infinito afán de enriquecimiento rápido a costa del ciudadano que, en última y primera instancia, es el titular y representa el ejercicio pleno de la democracia, por lo menos de esta que vivimos.

Lamentablemente, las alcaldías, por lo menos la de La Paz, prefirió el cálculo electoral antes que la defensa de la economía popular, mientras que la ATT clavó un puñal en la espalda del pueblo y del propio Gobierno al aprobar el incremento de hasta el 20% en las tarifas interdepartamentales.

Puede ser cierto que estos empresarios precisen un incremento en sus ganancias, pero también tienen que reconocer que en contraposición tienen que ofrecer un buen servicio,  eficiente y de calidad, aspectos que se hacen extensivos al vehículo como al  conductor, a quien no le podemos reclamar nada por su salud mental, pero sí por lo menos un poquito de higiene, entre otras cosas.

Parece que la ATT no midió las consecuencias políticas, económicas y sociales, además de la vigencia de un año electoral, al aprobar el aumento señalado, ya que cualquier modificación en el transporte inmediatamente se refleja en el precio de los artículos de primera necesidad por su efecto multiplicador.

Empero, el transporte interdepartamental tiene igual o más objeciones que el urbano porque su parque automotor es vetusto,  no cumplen los horarios establecidos, no funcionan los baños, los vidrios están atascados y hay que soportar el calor o el frío estoicamente, los choferes siguen bebiendo mientras conducen, meten pasajeros en las maleteras y, en general, el servicio es malo, pero al igual que los empresarios del transporte urbano se atreven a amenazar a la población.

Era un servicio, no una actividad empresarial privada
Décadas atrás, sólo circulaban por nuestras estrechas calles, cómodos y hasta lujosos colectivos dirigidos por seres humanos que tenían como prioridad la atención al pasajero, a la colectividad y no el afán de lucrar a costa, inclusive, sin importarles la vida de los transportados.

En esos años, ellos mismos se controlaban, en coordinación con los agentes de Tránsito, tenían horarios y “comisarios” que cuidaban que los motorizados no tarden más de lo establecido para una determinada ruta y había sanciones.
Hoy hacen lo que les viene en gana. Una línea de trufis y minis está vigente sólo si es rentable, los automotores desaparecen  en las noches, feriados, sábados y domingos.

Son tan creativos y astutos, estos empresarios, que crearon lucrativos circuitos como el que cumplen desde el Ministerio de Salud hasta el Estadio Bolívar, volver por Bello Horizonte y así dar mil vueltas llenándose los bolsillos de dinero, mientras los vecinos que viven en Pasankeri, Satélite y El Alto no tiene a quién quejarse y sumisos aceptamos el yugo empresarial. Ejemplos como este abundan en las otras zonas y barrios de la sede de Gobierno.

El último accidente en la autopista nos muestra como estos irresponsables compran sus licencias de conducir y rosetas de inspección técnica en cantidad y en complicidad, por supuesto, de las autoridades de Tránsito, mientras el ciudadano pasa a mejor vida sin pena ni gloria.

Cuándo nos pisaron el poncho
Fue cuando la ciudad creció y El Alto dejo de ser un barrio más de La Paz. Fue cuando el neoliberalismo sentó sus reales en Bolivia. Fue cuando el mercado y la libre competencia permitieron que cualquiera sea chofer dejando de lado el nobiliario título de “maestro conductor”. Fue cuando permitimos que la oferta y demanda manejen nuestras vidas. Fue cuando por la premura para llegar a destino permitimos que nos conduzcan como borregos.

Así fue que permitimos el quinto pasajero. Así fue que permitimos que vehículos diseñados para transportar nueve personas carguen 15 sin contar “la espaldera”. Así fue que permitimos la vigencia de los “minis” que en lugar de transportar seis pasajeros, carguen hasta nueve. Así fue que permitimos los “banquitos de madera”.

“Antes” se coordinaba con las juntas vecinales y la Dirección de Tránsito la vigencia de las líneas y nadie podía inaugurar otras sin el permiso correspondiente, hoy calle nueva que se habilita es invadida por estos empresarios sin que autoridad ni poder vecinal pueda hacer algo.

Son los mismos que, de acuerdo a si está llenos o no sus vehículos de “pavos”, como acostumbran llamarnos, deciden volver nuestras callejuelas en circuitos de competencia o esperar a llenar sus movilidades, sin importarles cumplir un horario, una ruta, una tarifa, un servicio.

Lo que más les interesa es medrar a través de las rutas cortas y lucrativas dejando para nadie los tramos largos.

Su cinismo y sinvergüenzura es tal que colocan avisos en sus motorizados solicitando “movilidades para línea rentable” solo porque a ellos les parece que la ciudad precisa una nueva línea de locos.

De este caos, todos somos responsables, los gobiernos por no crear fuentes de trabajo estables y dignas, permitiendo que el transporte vuelva a ser un servicio y no un negocio, las autoridades por no reglamentar el transporte público en general y nosotros, los ciudadanos, por permitir ese caos.

Empero, parece que llegó la hora de recuperar nuestra dignidad y nos enfrentemos, en el buen sentido de la palabra, a estos empresarios privados del transporte hasta las últimas consecuencias y los metamos en cordura.


Es hora que los vecinos, la gente, el pueblo diga basta y enfrente a los empresarios privados del transporte, inclusive por encima de algun@s periodistas que ahora, curiosamente,  los apoyan.
MAR

LA AUTOCRÍTICA SIRVE PARA AVANZAR

El Deshabitado

Miércoles, septiembre 25, 2013

Más allá de lo que indiquen los operadores políticos y mediáticos del Gobierno, el pasado paro cumplido por los paceños, tiene que ser una alarma para el MAS y, sobre todo, para el presidente Evo Morales con miras a las próximas elecciones generales del 2014.

Y es que cada vez más, la clase media, no sólo de La Paz, sino de todo el país, se aleja del proceso que vivimos, ya sea por su naturaleza política intrínseca, incomprensión de las transformaciones que se están realizando, ataques sin sentido del Órgano Ejecutivo y la forma de actuación y comportamiento político de paracaidistas, vivillos y otros canallas que actúan y hablan a nombre del MAS y del presidente Morales Ayma en todas las instancias que pueden, sobretodo, en la administración del aparato burocrático estatal.

El paro de los “chucutas” tiene que ser interpretado políticamente por el Presidente como una reacción a la constante preferencia que se tiene con el interior del país e inclusive El Alto con relación a la hoyada, también como una oposición política que están alimentando y que puede pasar factura en los comicios del 2014.

Actos cívicos y protocolares que antes se realizaban en la sede de Gobierno, ahora se cumplen en Santa Cruz y, especialmente, en Cochabamba, importantes industrias también fueron situadas en la capital del Valle en desmedro de los intereses de los otros departamentos, eso no está mal, pero política y electoralmente se tiene que tener más cuidado.

En los últimos meses, los masistas que podían representar a la clase media de la hoyada se perdieron en la vorágine política, a tal punto que en la actualidad el MAS no cuenta con un legislador y/o miembro del Ejecutivo que pueda levantar las banderas de la clase media paceña y unirlas a las del Proceso de Cambio.

No se puede, como en las otras ocasiones, minimizar el accionar político de ese estrato societal a partir del número de los habitantes de las laderas y su conciencia política; se tiene que contar con la lucidez política y electoral para reconocer que pese a la intensa tarea de los aparatos políticos y mediáticos del MAS, la clase media paceña razona bajo otra lógica y aún conserva su influencia en todo el territorio nacional, situación que tiene que ser comprendida y enfrentada como tal por el Gobierno.

Además de agradecer la inoperancia política de la oposición se debe pensar en reconquistar la hoyada, especialmente a su clase media para que vuelva a marchar como lo hizo en el pasado: al lado de una insigne dama como Ana María Romero de Campero.

Merecen unas líneas más esos delincuentes pragmáticos, astutos, pero mediocres que gracias al padrinazgo de una figura política del MAS incursionan en la administración estatal buscando ventajas individuales, llegando a portarse como en los viejos tiempos de la partidocracia: colocando en cargos importantes a sus amigos y familiares, realizando contratos y consultorías para los mismos, beneficiándose del poder, ocultando e incrementando la corrupción.

Que sean mediocres no quiere decir que sean tontos, son muy inteligentes, especialmente para hablar a nombre del Cambio, pero en función a sus bastardos intereses individuales, usan su sentido común para que todo cambie y, al mismo tiempo, nada se modifique. Odian a los masistas y evistas, pero no lo dicen y siempre están conspirando para eliminarlos, buscan la compañía de sus iguales para solazarse en su nivel, auto alabándose en pequeños grupos o grandes rebaños, miden su apoyo al Proceso en horas/esfuerzo sentados cómodamente en sus apoltronados sillones y viendo la forma de complacer los deseos de sus jefes, antes que contribuir, por lo menos por sus elevados sueldos, al movimiento político que vive el Estado.

Más que apoyar al Presidente están preocupados en hacer negocios y enriquecerse, acosan a los funcionarios política, social, laboral y hasta sexualmente sin importarles las reacciones que sus conductas pueden provocar.

Estos pequeños reyezuelos se empoderaron del poder y están haciendo mucho daño al Proceso escudados en su supuesto apoyo al Presidente, muchos de ellos pertenecían y son aún fieles a los otros bandos, pero hoy son los radicales que cumplen la sentencia que remarca que en política hay sumas que restan.

Pero, volviendo al tema principal, no basta que El Alto se autoidentifique con el MAS y que el área rural sea “evista” por naturaleza, concepto y definición, es el momento oportuno para realizar una profunda reflexión y volver a conquistar la ciudad de La Paz con miras a las elecciones generales del próximo año.

MAR

miércoles, 28 de mayo de 2014

RETAZOS DE MI CIUDAD

El Deshabitado

Jueves, julio 18, 2013

Solo la educación abre nuevas perspectivas, puertas y caminos, decía mi Madre, creo que por eso transcurrí la primaria en la Escuela José Manuel Indaburu, ubicada en la esquina formada por las calles Ingavi y Genaro Sanjinés de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz.

Eran los 60s y la hoyada confirmaba su carácter misterioso, sobrecogedor, intimidante, pero al mismo tiempo natural y envolvente, siempre vigilado por el insondable Illimani.

Para llegar a tiempo había que empezar la caminata unos 40 minutos antes de las 14:00, bajar por lo que ahora es la Landaeta, la Boquerón, pasar San Pedro, la cárcel, la Mariscal y subir por la Ayacucho, pisar la Plaza Murillo y llegar a la Escuela. Así, todos los días, transcurrí la ciudad y aprendí a amarla y poseerla en un sentimiento no lógico.

En octubre, los profesores de música y gimnasia solían citar a los alumnos a clases extras, los días sábados “desde las 3 a las 5”. Es uno de mis mejores recuerdos de mi transcurrir la ciudad. Tenía orden y me daban el dinero para, luego de clases, tomar el “2” y regresara a casa sin demora.

Los sábados, el colectivo casi siempre estaba vacío y se deslizaba lentamente, sin apuros, como ayudándote a comprender lo que se mostraba a tus ojos. Era un viaje placentero, ilustrativo y conmovedor. Luego de comprar algunos dulces lo esperaba en la Sucre, me acomodaba al final, en la última ventana, bajaba el vidrio, dejaba que el viento helado juegue con mis pensamientos.

El vehículo pasaba por el Teatro Municipal Alberto Saavedra, aún hoy, testigo de inmortales sesiones de música y de algunas reuniones en defensa de la capitalidad; daba su primera curva en la Ingavi y Sanjinés para encaminarse hacia la Montes, en la convergencia con la Pisagua, volteaba hacia el carril de bajada pasando por el edificio de la Fuerza Aérea, llegando a la Perez donde se destacaba claramente el “Merlan” con sus secciones de flores, comidas para todos los gustos y bolsillos, discos, bebidas, gel y otras cosas.

En la Perez, en plena esquina, se ubicaba un cuartucho con diversas máquinas de juego de la época como los de “pinball” y basket; el aire traspiraba comida de cordero y alcohol; allí también estaba estacionado el cuartel de los Bomberos; las señoras que vendían los “sanguchitos de chorizos” que hasta hoy perviven resistiéndose a la orden municipal de perecer.

Y desde la “Alonso” bajaban por la Evaristo Valle, automóviles, colectivos y todo tipo de motorizados que desafiaban a la altura, empero, estos, con su ruido y todo, no podían enmudecer la música que las disqueras destilaban en toda esa cuadra haciendo que la calle también sea conocida como la de la música.

Al frente estaba el “Lido Grill”, para los que querían beber “con un poco de estilo” (de la clase media para abajo), al frente, tahúres, embaucadores, timadores, jugadores de billar, tres bandas y baraja, además de ladrones y asaltantes convivían en los salones del “Montecarlo”. Ya sobre la Pichincha, más bares, mientras “drogos” de toda laya viajaban hacia lo desconocido como buscándose entre el humo de los Astorias y yerba mezclada con orégano.

El “2”, pasaba por San Francisco, se veía la Sagárnaga con sus importantes ferreterías que te vendían de todo, desde una lija hasta maquinaria para la minería. La Iglesia, y los vetustos edificios conformaban un espacio que ya no es más testigo de las reuniones de asalariados y muchedumbres de explotados. Hay una fotografía en la que destaca la figura del maestro Luis Espinal Camps que, confundido en el todo, escucha los encendidos discursos que hablaban de la dictadura del proletariado.

Ya en la “Mariscal” pasábamos por el Tránsito, a donde era mejor no llegar, ni por haber chocado tu auto o atropellado a un ciudadano, menos por “faltamiento a la autoridad”.  Los castigos, obviamente, fuera de toda ley, eran severísimos, incluyendo los corporales, coimas y otras cosas peores.

En la esquina de la Oruro se puede ver el palacete de Patiño y sus puertas giratorias, convertida en las oficinas de la COMIBOL; en frente, teníamos al Obelisco y la Facultad de Ingeniería de la UMSA, además del edificio del “Club de La Paz” donde se celebraban sonadas fiestas cada 16 de julio, carnavales y fin de año con la presencia de desdeñosos señores almidonados y encopetadas damas de trajes largos que parecían barrer la calle y sacar lustre a sus salones de baile.

Más abajo, la esquina de la Almirante Grau, aún se mantiene el edificio de la Caja Nacional de Salud, mientras al frente se vendía el café Royal, hoy casi desaparecido. Ya entrando en el Paseo de El Prado, justo en la conjunción formada por la Mariscal y la Colombia, estaba el Cine Bolívar, especializado en películas pornográficas. Un poquito más abajo, el edificio de la Central Obrera Boliviana (COB) y de la Federación de Trabajadores Mineros de Bolivia (FTMB).
En la acera de en frente, el Cine Monje Campero que exhibía los últimos éxitos comerciales, casi siempre norteamericanos, en medio, el paseo en sí con árboles, flores, fuentes de agua y monumentos a Bolívar, Sucre y a Colón. Al final, en la acera de subida aún conservamos el Cine 16 de Julio, aunque ya no funciona como tal.

Desde El Prado, se respiraba otro ambiente, más mundano, poético, cultural, político y romántico. Era (es) el principal paseo de la ciudad y servía como sala de exhibición de la pequeña burguesía local que pasaba el tiempo complotando en bares, cafés y heladerías.

Al frente del “Monje”, estaba el Cabaret“Maracaibo” donde proliferaban la música, mujeres, bebida y todo lo explosivo que se genera cuando se mezclan esas virtudes. Más abajo en la misma acera, y cerquita del Alameda, convivía con otros locales el “Jet Set” que en sus sótanos ofrecía el mismo menú, pero a precios más accesibles. En la parte superior del edificio formado por El Prado y la Reyes Ortiz había otro boliche del que la memoria se olvidó, pero cumplía las mismas funciones.

En el final del Prado aún se mantiene la Biblioteca Municipal donde uno podía, creo que aún puede, leer libros de autores nacionales, extranjeros y consultar los periódicos con solo pedirlo.

Más abajo, en lo que era la Avenida Villazón, se destacaba el Monoblock de la UMSA con todo su bagaje de historia y lucha política, sindical y universitaria, en su frente las canchitas de la YMCA que nos habrían camino a la calle 6 de Agosto donde funcionaba la Radio Méndez y su inolvidable programa “El Show de los Sábados”, espacio por el que desfilaron diferentes artistas, pero jamás olvidaremos las actuaciones de “Benjo Cruz”, que enfundado en su poncho negro y armado de su guitarra se fue a la guerrilla cantando “olvida niña que un día, te di promesa de amor, entonces yo no sabía este destino cantor”; su sentido  “Pilcomayo”; además de preguntar: “¿Dónde está Dios?”.

En esta cuadra también teníamos la tienda de la “Stereo Records” donde todos los paceños de bien, especialmente los atigrados, comprábamos los vinilos de rock clásico.

Ya en la esquina, el “2”, cansinamente doblaba hacia la Aspiazu, calles éstas, donde se percibían las rieles de los tranvías que años atrás circulaban por la ciudad. En su primera cuadra se tenía y se tiene al “Club del Círculo de la Unión” donde también “se reunían” los políticos de la época, como también lo hacen ahora.

En la tercera cuadra de la Aspiazu y como no podía subir una pendiente, el colectivo doblaba por la Ecuador, pasaba cerca del Mercado Sopocachi, donde se podía comprar pescado fresco destacándose el “mauri”, la trucha criolla, el “ispi” y el “suche”, entre la variedades que llegaban del Lago Titicaca.

Sopocachi, era un barrio señorial y aún mantiene aires de cultura, bohemia y música. Muchos pasamos largas noches mirando el Illimani desde los jardines del Montículo acompañados por bebidas espirituosas y otras cosas que no es bueno recordar.

El vehículo público pasaba por la entonces tranquila y apacible Plaza España, seguía por V. Sanjinés, doblaba por la F. Bedregal y empezaba a subir por la  José E. Guerra hasta llegar a la Plaza Adela Zamudio, testigo también de innumerables noches de tertulia.

Entonces, el motorizado empezaba su ascenso por la Jaimes Freyre destacándose su paso por “Las Alfas”, fundo en el que destacaba un río, cuyo nombre se perdió debajo del cemento y el asfalto, y los inmensos árboles que rodeaban otros de frutas como duraznos, ciruelos, tumbos y tunas que hurtábamos y disfrutábamos sin control.

De ahí también se elevaban incontables odas al Illimani, mientras observábamos cómo se deslizaban los arcillosos cerros de Llojeta y Achocalla haciendo reverencia al coloso de los tres picos.

La “parada del 2” estaba ubicada en la zona de Tembladerani, sobre la calle Jaime Zudañez.

Por anticipado, pido perdón a la urbe, al Illimani y a los otros apus menores, por haber olvidado algunas otras características de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz: cuna de la libertad y tumba de tiranos.

MAR

martes, 20 de mayo de 2014

"CIUDAD DE LA EXCELENCIA"

El Deshabitado

Jueves, febrero 21, 2013

Con cierta demora y alarmados por los resultados del último censo que señala la continuación de la pérdida del liderazgo paceño en el ámbito nacional (ya perdimos en lo económico), la Gobernación, la alcaldía y hasta el Gobierno central empiezan a preocuparse por lo que significa y es la problemática del departamento de La Paz, sobre todo, por su futuro y velando el equilibrio nacional que se debe mantener y cuidar.

Es muy importante que La Paz, Cochabamba y Santa Cruz mantengan una cierta igualdad de crecimiento en el altiplano, los valles y el oriente, mientras los polos de desarrollo de Pando, Beni,Tarija, Chuquisaca, Potosí y Oruro se van consolidando y manifestando.

Capital de Bolivia
Bajo esa perspectiva, es imprescindible que todos los paceños: los que viven en la Hoyada, El Alto y las provincias tomen conciencia de lo que está en juego y analicemos la proyección y el futuro de nuestro departamento porque de lo que suceda con La Paz dependerá mucho el destino del Estado Plurinacional de Bolivia y su incidencia sobre el sur peruano, el norte chileno (que volverá a ser nuestro) y esa parte de las costas del Pacífico.

Casi no hay discusión sobre la forma de encarar el desarrollo de las provincias, de la urbe de El Alto, los Yungas y el norte de La Paz, sin embargo, es imprescindible que definamos, el futuro y destino de la ciudad de Nuestra Señora de La Paz.

La “Hoyada” (a muchos paceños no les gusta este término) tiene que buscar una identidad propia en función a su interés local, regional, departamental y nacional aprovechando su realidad física, política y las otras variables que se descuelgan de las dos primeras.

Nuestra metrópoli está geográficamentelimitada a una franja de tierra que se extiende desde el Valle de Zongo hasta los límites sureños con otras alcaldías, en tanto que por el oeste tenemos a Achocalla y El Alto; al este a la Cordillera Real con un estratégico paso que nos comunica con los Yungas, el norte de La Paz, Beni, Pando y Brasil.

No tenemos posibilidad de mayores asentamientos humanos y lo poco que queda habría que convertirlo en ecológico, pensando en lo social y comunitario antes que en lo individual.

Pero nuestros antepasados, bien o mal, nos dejaron como “herencia” una ventaja que debemos saberla aprovechar; no por nada somos la capital política de Bolivia, situación que siempre debemos mantenerla.

Precisamente, esas “limitaciones” son las que debemos utilizar para proyectar nuestro futuro. Entonces, planteo que Nuestra Señora de La Paz, se convierta en una ciudad de excelencia en educación (en todos sus niveles), ciencia, tecnología, servicios, turismo, medicina, manejo ecológico del medio ambiente, transporte y deporte, destacando su condición de sede de los principales Órganos del Estado Plurinacional de Bolivia (Legislativo, Ejecutivo y Electoral).

No podemos negar que vivimos de la burocracia estatal, luego, hay que permitir que el Gobierno construya los nuevos edificios del Palacio de Gobierno y de la Asamblea Legislativa Plurinacional, además de otros como los que albergarán a los ministerios y todo el aparato administrativo nacional.

Hay que seducir al Gobierno, coordinar con él estas construcciones y llevarlas hacia los intereses del conglomerado paceño.

En ese sentido y cueste lo que cueste,habrá que tener una mente amplia para, por ejemplo, aprovechar la oportunidad, destruir algunas calles y lograr otras más funcionales para el porvenir de la ciudad.

Se trata de un proceso que tiene que ser coordinado por el Gobierno central, la Gobernación, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y, sobre todo, los paceños, pero dentro del marco y lineamientos generales del plan gubernamental presentado para el Bicentenario.

Habrá muchos problemas, especialmente con los vecinos y algunos gremios como los transportistas y gremiales, pero ya debemos empezar con los debates y educarnos en función de lo que queremos todos: la Hoyada, nuestros cerros, ríos, riachuelos, nuestro apu Illimani y nuestra historia hasta llegar a parir a “La Paz, ciudad de la excelencia”.

El entorno
Hay que conformar macro mancomunidades de Municipios con los que se hallan hacia el sur, al altiplano y sobre todo, con todos los que constituyen nuestros Yungas, el norte hasta llegar a la frontera con el Brasil, allí en Pando.

Todas las alcaldías que rodean a la de La Paz, las de los Yungas y de nuestro norte, tienen su futuro “amarrado” a nuestra capital por lo que están obligadas a participar y contribuir al fortalecimiento de la ciudad de La Paz.

Esta ciudad de excelencia deberá proveer de los insumos necesarios para que El Alto desarrolle todas sus potencialidades, pasar por Oruro e influir decididamente en la zona constituida por el sur del Perú, nuestro territorio usurpado por Chile y todo el altiplano boliviano, similar situación tiene que ocurrir con los Yungas y el norte paceño.

Los detalles de esta idea tiene que ser consumados por las autoridades nacionales, departamentales, regionales y locales, además del empresariado y la banca paceños para, poco a poco, los equipos técnicos de arquitectos, abogados, ingenieros, médicos y todos los vecinos avancemos en la consecución de esta idea.

Ya hay tareas de urgente realización como la construcción del nuevo aeropuerto en Laja, una carretera aérea que una el sur de la urbe con esa terminal aérea, otra que permita la unión directa de El Alto con la salida-entrada hacia los Yungas, la que nos comunique por el sur con Cochabamba, así sea costosa, ya que se trata de un tema geopolítico interno imprescindible.

MAR

viernes, 2 de mayo de 2014

EL INTERÉS MAYORITARIO

El Deshabitado

Martes, julio 17, 2012

En cualquier democracia del mundo, el titular de la misma es la población, los ciudadanos, la colectividad y es la sociedad, mediante sus autoridades elegidas por el voto, las que regulan y administran los intereses de los diferentes sectores que la componen, pero en función de las mayorías, del bien común y nunca favoreciendo a un determinado segmento por muy activo y poderoso que sea, para esto se apela a la normatividad (leyes, decretos y reglamentos) que dentro del pacto social que significa vivir en determinada formación social deben, obligatoriamente, respetarse y acatarse por todos los que viven en ese determinado conglomerado humano.

El lunes 7 y el martes 8 de mayo, los empresarios privados del transporte realizaron un paro que puede ser justo para sus intereses, además de reconocido por la Constitución Política del Estado, sin embargo, la misma Carta magna indica que los derechos de los unos terminan cuando afectan los de otros y mucho más cuando perjudican a la mayoría.

Ante la violencia ejercida por estos empresarios privados, los paceños, alteños y personas que viven en el área rural, pero que rutinariamente interactúan con las ciudades de El Alto y de La Paz, respondieron con una resistencia pacífica digna de los hijos de este departamento, empero todo tiene su límite y llegó la hora de defender los intereses de la colectividad.

Tenemos que organizarnos por calles, zonas, distritos y plantearles que no les permitiremos una violación más de nuestros derechos. Esta batalla no la puede perder la democracia por lo que las autoridades municipales deben aprovechar la oportunidad para reorganizar, por completo, el transporte en ambas ciudades y, si es posible, también en el área rural. Esto significa que la Ley Municipal de Transporte y Tránsito Urbano debe aplicarse a la brevedad posible. No perderemos espacio en reiterar los vicios del autotransporte paceño.

Dada la actual coyuntura las comunas de ambas ciudades deben diseñar un nuevo plan de transporte que una a ambas y a sus habitantes porque son hermanas y porque no se las puede concebir separadas o funcionando a diferentes ritmos, el desarrollo y el liderazgo del departamento de La Paz, en el ámbito nacional, depende mucho de lo que hagan los habitantes de las dos ciudades.

Hay que licitar todas las nuevas rutas que deben iniciarse/terminar en la zona sur de la ciudad de La Paz y llegar a los barrios más alejados de El Alto, conforme a sus correspondientes características topográficas. Ya se conoce que este transporte debe estar constituido por buses de alta capacidad, es decir, que puedan movilizar 50 o más personas, cómodamente sentadas, por todas las rutas troncales y que desde allí puedan prestar servicio otra clase de movilidades más pequeñas.

Se tiene que aprovechar la oportunidad para eliminar los mini buses, micros y trufis de toda laya, las que utilizan diesel y contaminan el medio ambiente, además de las que tienen mucha data. Los ciudadanos, peatones, también tenemos que poner nuestra cuota parte y disciplinarnos para mejorar el servicio de transporte público en El Alto y La Paz.

Los otros puntos
Es una lástima que el cálculo político que se vive entre la alcaldía paceña, la gobernación departamental y el gobierno central perjudique los intereses de los paceños, puesto que se vio una actitud más que pasiva de los policías, por no decir cómplice y encubridora de los abusos de los empresarios privados del transporte.

Del mismo modo, no hay que olvidar que una otra arista de este problema es responsabilidad del gobierno puesto que hasta la fecha no se han creado, en el occidente del país, empleos permanentes y dignos. Esta ingrata situación ha contribuido en el incremento del número de gremiales que también abarrotan las calles de las ciudades de El Alto y La Paz, mientras que grandes cantidades de personas en edad laboral no tienen otra opción que “hacerse” de una movilidad y dedicarse al transporte público. Esto también debe ser considerado por la administración central.


MAR